Obesidad infantil El último flaco de clase

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Obesidad infantil El último flaco de clase

Obesidad infantil El último flaco de clase

Obesidad infantil El último flaco de clase
En un colegio cualquiera de cuyo nombre no quiero acordarme existía el último niño flaco.
Ese pobre niño flaco era acosado por el resto de sus compañeros obesos, mientras merendaba el bocata que con tanto amor le había prepara su mama en la mañana,
llamándole zampa bocatas, come frutas, legumbroso, etc.

Si esto parece algo exagerado y lo es, pero los números

¡benditos números!! no nos mienten y es que la prevalencia de obesidad infantil y juvenil en nuestro país es alarmantemente elevada llegado al punto de que en el Congreso Internacional de Programas de Nutrición y Actividad Física para el Tratamiento de la Obesidad PRONAF del 2011, se anunció que España lideraba el ranking mundial de obesidad infantil incluso por encima de nuestros amigos los reyes de la comida basura EEUU.

Hace ya por el año 2000 según el estudio enKid 1998-2000 se observo que la prevalencia de obesidad en España era del 13,9%, y la de sobrepeso y obesidad, del 26,3% sólo sobrepeso, 12,4%.
La obesidad era mayor en varones 15,6% que en mujeres 12%, y también el sobrepeso.
Por edades, los jóvenes de 6 a 13 años presentaban valores más elevados de Obesidad infantil.

La obesidad era mayor en niveles socioeconómicos y de estudios más bajos, y entre aquellas personas que no desayunaban o desayunaban mal.
Ya una vez pasados 12 años el estudio realizado por Sanchez-Cruz et al, la prevalencia de sobrepeso y obesidad infantil y juvenil en España seguia siendo muy alta cercana al 40%, pero no ha crecido en los últimos 12 años.

La población española de 8-17 años de edad en 2012 tenia  una prevalencia de sobrepeso del 26,0% y de obesidad del 12,6%, lo que supone que aproximadamente 4 de cada 10 jóvenes españoles de estas edades padecen este factor de riesgo cardiovascular, que es el exceso de peso.
Sigue existiendo un exceso de peso ligeramente superior en niños que en niñas, muy superior en el grupo de 8-13 años, y también se asocia con las clases sociales o niveles de estudios inferiores, con independencia de los criterios utilizados para definir la obesidad.

Con las salvedades y prevenciones metodológicas pertinentes

Parece que en España la magnitud del problema se ha estabilizado en la última década, pero en valores demasiado elevados.

Evolución del sobrepeso y la obesidad en la población infantil y juvenil de España

Evolución del sobrepeso y la obesidad en la población infantil y juvenil de España

Y ahora os preguntareis ¿quién tiene la culpa de todo esto? Pues tu y tuu y solo tuuuu como decía Pablo Alborán Papás y Mamás.
Si se que os podéis sentir indignados o incluso desearme vuestros perores pensamientos para mi,
pero la verdad es esta pese a quien pese.

En el estudio Aladino del 2013

llevado a cabo en colegios Públicos de diferentes Comunidades Autónomas de España,
encontraron una menor prevalencia de sobrepeso y obesidad en niños de 7 y 8 años cuando el padre o la madre tenían un nivel educativo más alto.
Ahora bien en otro estudio de Martínez et al 4 el nivel educativo de los padres no mejoraba su nivel de percepción del sobrepeso y obesidad de sus hijos,
resultados encontrados también por Rodríguez et al.

Lo que viene a ser que no importa que estudios tengáis papa y mama, no sois capaces de ver que vuestro precioso retoño se esta convirtiendo en una gran masa enorme,
que lo más seguro acabe con graves problemas de salud.

Entonces, ¿qué tengo que hacer para que los niños coman más saludable? Si eres alguno de los padres que acaba de entrar en una crisis convulsiva,
porque te acabas de dar cuenta que estas permitiendo que tus hijos se estén zampando cantidades ingentes de azúcar,
grasas trans y sal y pasen a engrosar las estadísticas de obesidad infantil en nuestro país,
ahora no vayas corriendo al súper a comprar todas las verduras y comida sana que veas y hacerse la tragar al pobre niño, porque esto no funciona asi.

Muchos de vosotros, padres,
sabéis como de difícil es que el niño se coma las verduras y hortalizas

¿Quién puñetas va a querer comer lechuga después de probar bollycaos?
Esto se debe a que hoy en día los peques están demasiado expuestos a los alimentos que les aportan sensaciones más placenteras y satisfactorias,
como son los alimentos que van hasta los topes de azúcar como galletas, bollos, cereales de desayuno o bebidas azucaradas.
Pero no hay que ceder, ya que si queremos asegurar a nuestros hijos un futuro mejor, la lucha contra la obesidad infantil debe ser una de las batallas prioritarias.

¿Y qué podemos hacer en nuestras casas y en nuestro día a día para conseguirlo? Lamentablemente todavía hay poca ciencia que nos ayude a responder a esta pregunta,
pero podemos encontrar algunos estudios de cierto interés.

Por ejemplo, todos hemos intentado convencerlos de que los vegetales son muy saludables
¿Verdad?

Tenemos que ser capaces de transmitirles con un lenguaje y una expresión de estos alimentos les ayudarán a crecer más fuertes y sanos,
así tal vez se inclinen a consumirlos, en vez de optar por la estrategia del miedo.
Muchos lo intentan una y otra vez come te  las verduras o si no te pondrás enfermo y no crecerás.
Pero ¿funciona esta táctica?

Un estudio publicado en la revista Journal of Consumer Research If it’s Useful and You Know it, Do You Eat?
Preschoolers Refrain from Instrumental Food 2014 sus autores hicieron varios experimentos en este sentido, con un grupo de casi 300 preescolares 3 a 5,5 años.
En cada experimento ofrecieron varios tipos alimentos entre los que había vegetales, en concreto zanahorias y utilizaron diversos recursos didácticos sobre dicho alimento,
adaptados a su edad, para transmitirles ciertos mensajes, relacionados con su utilidad y beneficios para la salud, utilizando personajes niños con los que ellos pudieran sentirse identificados.

Ejemplo didáctico

Figura 1.  Ejemplo didáctico

Posteriormente se analizó el consumo de cada tipo de comida,
para comprobar si los mensajes habían podido influir en la toma de decisiones.

Y al finalizar todo el estudio, estas fueron las conclusiones

“Nuestra investigación sugiere que animar a los niños a comer alimentos saludables o neutrales,
asignando un papel decisivo a alimentos, puede ser contraproducente.
Es más efectivo hacer hincapié en los beneficios del sabor, en el supuesto de que sean creíbles,
o incluso no mencionar los beneficios en absoluto la simple colocación de verduras en bandejas de almuerzo escolar,
sin ningún tipo de mensajes, promueve un mayor consumo de verduras”.

En otras palabras, decir a los niños que las verduras eran buenas para su salud y se las comieran fue un fracaso absoluto.
Al parecer, según los expertos, los niños pequeños asocian los mensajes relacionados con la salud a un peor sabor.

Es decir, que en el momento de tomar las decisiones se guían prioritariamente por su sentido del gusto y por las expectativas en este sentido que les generaba el alimento,
habiendo ya conocido las sensaciones que ofrece el consumo de bollería,
de esta manera considerando que saludable igual a menos rico.

¿Y si buscamos más ideas intentando aprender de lo que hace la industria alimentaria?

Ellos si que saben como vendernos la moto los grandes vendedores de alimentos utilizan principalmente dos grandes mecanismos para convencer a los niños para que pidan y consuman sus productos un sabor placentero y una enorme disponibilidad.
Así que tenemos que copiarles el marketing.
Por un lado la comida tiene que resultar extremadamente sabrosa para eso nos fuimos a las Americas y la India para traer especias.
Por otro lado, ponerlos siempre a su disposición, una y otra vez.

Y tener paciencia, dejando que el apetito haga su trabajo sin obligarles a comer.
Con respecto a los alimentos demoníacos o poco saludables, haremos lo contrario, si no entra en casa no se come, asi de sencillo.

El peso y el comportamiento de los padres respecto a la alimentación y a la actividad física

El peso y el comportamiento de los padres respecto a la alimentación y a la actividad física

Pero hay una tercera cosa que también los padres deberían de tener muy en cuenta.
En el estudio It doesn’t matter what they say,
it matters how they behave Parental influences and changes in body mass among overweight and obese adolescents 2016,
se relaciona el peso corporal de los adolescentes y el comportamientos de los progenitores,
concluyeron que la asociación era clara entre el peso y el comportamiento de los padres respecto a la alimentación y a la actividad física,
pero no respecto a lo que los padres decían.

Es decir, menos hablar y más cumplir con el ejemplo

Porque como se había comentado anteriormente una gran parte de la culpa de que el índice de obesidad se encuentre tan elevado es de los padres,
al no darse cuenta de la situación el la que su niño se encuentra además de ser un mal ejemplo.

Otra posible vía para conseguir nuestro gran objetivo es usar la misma táctica que sigue la industria con la utilización de personajes famosos y conocidos,
especialmente admirados por los niños, para destacar las supuestas virtudes de los productos.
El estudio What would Batman eat? priming children to make healthier fast food choices 2012 los investigadores intentaron hacer lo mismo,
pero con los alimentos más saludables.

Y comprobaron que cuando a los niños de 6 a 12 años se les planteaba la pregunta

¿tú qué crees que comería Batman?,
habiendo identificado y caracterizado previamente dicho personaje como admirable, los niños respondían a favor del alimento más saludable.
Y posteriormente tendían a comer más cantidad de ese alimento.
Así que se puede probar este pequeño truco y decirle al niño que Cristiano o Messi
dependiendo del equipo del que sea, no vayamos a pifiarla ahora estan bueno y juega tan bien porque come verduras,
hostalizas y frutas todos los dias.

En resumen para que nuestros niños consuman alimentos aludables debemos de hacer estas cuatro sencillas cosas
Poner a disposición a cada minuto y hora alimentos saludables sin intentar vendérselos ni utilizar tacticas del miedo para que los consuman,
ni mucho menos premiar al niño con alimentos basura el que se coman las verduras.
Preparárselos apetecibles y mejor si nos ayudan a prepararlos porque un trozo de lechuga asi sin más ni los cerdos se lo tragan.
Dar ejemplo y comerlos también nosotros.
Alejarles de los no saludables y de su información, si no lo veo no existe.

Referencias

  • http://www.elmundo.es/elmundosalud/2011/12/16/nutricion/1324058653.html
  • Serra Majem et al. Obesidad infantil y juvenil en España. Resultados del Estudio enKid 1998-2000
  • Sánchez-Cruza et al. Prevalencia de obesidad infantil y juvenil en España en 2012
  • Martinez et al. Influencia del entorno familiar en la sobrecarga ponderal infantil  Eur. J. Develop. Educa. Psychop. Vol. 4, Nº 1 (Págs. 17-29) 25
  • If It’s Useful and You Know It, Do You Eat? Preschoolers Refrain from Instrumental Food Author(s) Michal Maimaran and Ayelet Fishbach Source Journal of Consumer Research, Vol. 41, No. 3 October 2014, pp. 642-655 Published by The University of Chicago Press Stable
    http://www.jstor.org/stable/10.1086/677224
  • Karolina Zarychta et al.It doesn’t matter what they say,
    it matters how they behave Parental influences and changes in body mass among overweight and obese adolescents 2016
    “Wansink et al. 2012, What Would Batman Eat? Priming Children to Make Healthier Fast Food Choices,” Pediatric Obesity, 7:2,121-123

Pedro Marimón Cladera,
Nutricionista de marimontcuida.
col: IB 00130