Dietas anti-cáncer mmm si claro

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Dietas anti-cáncer mmm si claro

Dietas anti-cáncer mmm si claro

Dietas anti-cáncer? mmm si claro…

No existe ninguna Dietas anti-cáncer ni alimento que sea capaz de combatir el cáncer.
Punto y final del post.
Bueeeno final no.

Es verdad que no existe ninguna Dietas anti-cáncer ni alimento que sea capaz de acabar con el cáncer, pero sí que podemos prevenirlo.

Un ejemplo claro es el cáncer de mama, para el AICR

El 40% de casos de cáncer de mama son prevenibles mediante el ejercicio, una alimentación saludable y la lactancia materna,
mientras que solo entre el 5% y el 10% de los cánceres de mama son responsabilidad de factores genéticos heredados,
coincidiendo con la Sociedad Americana del Cáncer, según la cual dos terceras partes de las muertes producidas por cáncer se pueden evitar gracias a un estilo de vida saludable.

¿Por qué el ejercicio físico previene el cáncer?

La actividad física puede reducir las posibilidades de sufrir cáncer
debido a que quien hace mucho ejercicio físico tiene menos posibilidades de sufrir obesidad,
sabiéndose que esta es uno de los factores de riesgo que aumenta considerablemente las probabilidades de sufrir algún tipo de cáncer.
La buena noticia es que cualquier tipo de actividad física resulta beneficiosa para prevenir el cáncer.
Así, mientras realizamos las tareas del hogar, caminamos, vamos en bicicleta o si desempeñamos un trabajo activo,
disminuimos las posibilidades de desarrollar la enfermedad

Una infografía del WCRF/AICR detalla que hasta cuatro de cada diez casos de cáncer de endometrio se pueden prevenir si se mantiene un peso saludable
y se sigue un estilo de vida activo (con un mínimo de 30 minutos de actividad física cada día).

Otro factor que ayuda a mantener un peso corporal adecuado es una alimentación saludable, produciendo un efecto protector indirecto frente al cáncer.
Por una parte dentro de la dieta saludable se encuentra un factor importante como es la carga glucémica.

La carga glucémica

Es una medida que indica la cantidad de glucosa disponible para utilizar o almacenar tras la ingesta de un alimento que contenga carbohidratos.
Así, una dieta con una alta carga glucémica se traducirá en altas cargas de glucosa sanguínea que,
si no es utilizada, se almacenará.

Ello aumenta, además, nuestros niveles de ciertas sustancias que estimulan la división de las células cancerígenas o que incrementan la oxidación celular.

Un informe relaciona una alta carga glucémica con el cáncer de endometrio,
dónde la gran parte de los carbohidratos consumidos provienen de alimentos ricos en azúcares (como los refrescos) o de alimentos muy procesados.
Para reducir el riesgo, hay que disminuir al máximo nuestra ingesta de tales alimentos.

Carnes rojas, procesadas y alcohol a evitar

Según la OMS 50000 muertes son atribuibles al consumo de carnes rojas, mientras que 34000 a carnes procesadas.

Otro dato que también es cierto es que la ingesta de carnes rojas y procesadas en España es elevada,
el 21% de cánceres intestinales son atribuibles a carnes rojas y procesadas (Cancer Research UK),
y que el cáncer colorrectal es el tipo de cáncer más frecuente en España (Sociedad Española de Oncología Médica, SEOM),

Por otro lado la relación entre bebidas alcohólicas y cáncer es indiscutible.

Datos publicados en el año 2009 señalaron que el consumo moderado o mejor dicho”de bajo riesgo” de alcohol,
se asocia a un incremento del riesgo de sufrir cáncer de mama con independencia del tipo de bebida.

Dos rigurosos estudios divulgados en 2011 y 2013 confirmaron que cantidades bajas de alcohol aumentan el riesgo de esta enfermedad.

De hecho, se considera que cada bebida alcohólica diaria incrementa de un 10% a un 12% el riesgo de cáncer de mama al comparar mujeres abstemias con las no abstemias.

A pesar de estos contundentes datos la encuesta a adultos españoles ha revelado

Que que las bebidas alcohólicas se encuentran entre los alimentos que más se consumen diariamente, junto a alimentos básicos como frutas u hortalizas.

Por lo que no estaría de más recordar lo que opina la OMS al respecto:

el alcohol es teratogénico, neurotóxico, adictivo, inmunosupresor, perjudicial para el sistema cardiovascular,
carcinogénico y aumenta el riesgo de muerte.

Como comentaba en el título del post no existe ninguna dieta ni alimento que sea capaz de combatir el cáncer y por supuesto que las personas con cáncer harán lo que sea para combatir la enfermedad, no existe ni un ápice de reprochabilidad en esa actitud, pero si se debe tener en cuenta que hay quien se aprovechará de la vulnerabilidad de estos pacientes,
para hacerles creer que la alimentación es importante para la salud hasta el punto de ser capaz de revertir su dolencia.

En este sentido, un estudio desvela que las “terapias dietéticas”

figuran entre los tratamientos alternativos más utilizados por los enfermos de cáncer.
También está entre los más recomendados por la llamada “medicina alternativa”.

En otra investigación, el 90% de las tiendas de alimentación saludable aconsejó terapias alternativas para el cáncer de mama,
el 50% propuso vitaminas antioxidantes y selenio, y el 25% sugirió una combinación de hierbas chinas.

Bajo ningún caso la alimentación se encuentra en la lista de las terapias contra el cáncer

Como dice el Centro Nacional de Medicina Complementaria y Alternativa (NCCAM), una de las máximas autoridades científicas en el campo de los enfoques alternativos de las enfermedades.

Ninguna de las terapias alternativas es útil para curar el cáncer o lograr su remisión.

Coincidiendo la prestigiosa Asociación Española Contra el Cáncer (AECC)
que considera que la eficacia de los tratamientos alternativos no está demostrada e insiste en que el hecho de que en muchas ocasiones se emplee el término ‘natural’
para describir productos o terapias complementarias y alternativas no significa que sean inocuas, es decir, que no hagan daño”.

Por esto dar falsas y entusiastas esperanzas de curación a quien está sufriendo una gran carga emocional,
como es el caso de un paciente con cáncer, es además de antiético, contraproducente, provocando algunas actitudes  de riesgos,
por lo que el tratamiento del cáncer debe quedar siempre en manos del oncólogo, son los siguientes:

  • Rechazar o postergar un tratamiento eficaz para el cáncer. Se produce debido al miedo a los efectos secundarios que genera el tratamiento de esta enfermedad.
    No tiene sentido demorar una terapia que puede suponer la diferencia entre vivir o morir para aferrarse a una dieta que de ninguna manera curará el cáncer.
  • Generar una falsa sensación de seguridad. Cuando alguien cree que ciertos alimentos o complementos alimenticios son capaces de curar un cáncer,
    es posible que ello genere una cierta indulgencia con respecto a sus hábitos de salud.
  • Fomentar un descrédito de la medicina tradicional. Muchos terapeutas alternativos aseguran que sus propuestas son más eficaces para curar el cáncer que las aconsejadas por los oncólogos. Nada más lejos de la realidad.
  • Generar efectos adversos.
    Los consejos irresponsables en lo tocante a la salud (vengan en libros, páginas web, periódicos o en boca de un charlatán)
    no son un simple entretenimiento: pueden dañar a la salud.
    Por un lado,
    un análisis de los libros que promueven tratamientos alternativos para las enfermedades concluyó que pueden poner en riesgo la salud del lector.
    Por otro lado,
    los suplementos a base de plantas,
    muy utilizados como complemento de la “dieta curativa”,
    pueden causar efectos adversos hepáticos, cardiovasculares o relacionados con el cáncer a causa de sus ingredientes o de un contaminante.
    Los productos dietéticos pueden incluso estar adulterados con sustancias peligrosas, según la Facultad de Medicina de Harvard.
  • Interacciones indeseadas.
    La medicación anticancerosa puede interaccionar con los suplementos dietéticos,
    los complementos alimenticios o las “plantas medicinales” que suele incluir la “dieta” y ello puede tener consecuencias nefastas,
    según detallaron dos revisiones sistemáticas de la literatura publicadas en 2009 y 2012.
  • Promover Dietas anti-cáncer desequilibradas. Si bien una buena dieta no cura el cáncer, una mala alimentación sí puede empeorar el pronóstico.
    Muchos de los cambios dietéticos se basan en dietas milagro
    que proponen cambios radicales de la alimentación, asociados a numerosos efectos adversos.
    Lo sensato es dejar que verdaderos profesionales de la dietética (dietistas-nutricionistas, mejor si tienen experiencia en tratar pacientes con cáncer)
    planifiquen la alimentación de un enfermo de cáncer,
    con unas características muy concretas, que deben adaptarse al estadio de la enfermedad.

Para finalizar ahí van 11 consejos que os ayudarán a alejaros del cáncer

  1. Tomar a diario frutas frescas. En cuanto a los zumos,
    el AICR aconseja limitar su consumo a no más de un vaso al día, aunque sea 100% natural.
  2. Priorizar el consumo de hortalizas. Según la encuesta más reciente, la población española no cubre las recomendaciones de ingesta de frutas u hortalizas.
  3. Sustituir los cereales refinados por sus versiones integrales. La ingesta de cereales o pasta debe de reducirse a una vez a la semana,
    la mayoría de hidratos de carbono deben de ser aportados a través de las frutas y hortalizas.
  4. Incrementar el consumo de legumbres (garbanzos, judías, lentejas, etc.).
  5. Limitar el consumo de carnes rojas (carne de res, cerdo y cordero). El consumo de carne roja en España excede las recomendaciones de la SENC,
    la semFYC o el WCRF. Anque no hay evidencias sólidas al respecto de su vinculación con el cáncer de mama, el AICR
    aconseja limitar su consumo debido a que “tienden a tener una alta densidad calórica”
    y porque incrementan el riesgo de cáncer de colon (es el segundo más frecuente en mujeres, después del de mama).
  6. Aumentar el consumo de pescados.
    A ser posible 3 veces por semana,
    de los cuales 2 pescado azul (boquerones, sardinas, salmonetes, jureles, caballa, atún, salmón, etc),
    pescados de pequeño tamaño a fin de evitar el consumo de metales pesados.
  7. Evitar el consumo de fast food (comida rápida).
    El más reciente consenso español de obesidad indica
    que consumir fast food más de una vez por semana incrementa de forma notable el riesgo de obesidad,
    patología implicada con el cáncer de mama.
  8. Evitar las carnes procesadas (embutidos, salchichas y charcutería en general),
    que también aumentan el riesgo de padecer cáncer de colon.
    Un reciente estudio señala que incluso las versiones “bajas en grasa” pueden perjudicar la salud a largo plazo.
  9. Evitar las bebidas azucaradas. Según el AICR,
    estas bebidas se asocian con 180.000 defunciones por enfermedades crónicas en adultos cada año, 6.000 de las cuales son por cáncer.
  10. Se debe intentar mantener un peso saludable.
    Si se padece exceso de peso, lo más recomendable es acudir al dietista-nutricionista para disminuir de forma lenta,
    progresiva y adecuada los kilos de más.
  11. Cuanto menos alcohol, mejor.

Pedro Marimon Cladera

Licenciado en farmacia
Graduado en nutrición humana y dietética nºcol:IB00130
Nutricionista en marimontcuida